Lema anual 2005
Menesianos, corazones latiendo por los más
pequeños
Pensar en un lema es pensar en lo que se quiere ser y en lo que se
quiere llegar a ser. Habla de una identidad descubierta y por
descubrir. En este sentido un lema mantiene en tensión de
crecimiento a la persona, al grupo. Motiva a alcanzar lo que aspira
ser. De allí su atractivo, su desafío.
La Familia Menesiana ha escogido este año el lema:
“Menesianos, Corazones
latiendo por los más pequeños”.
¿A qué aspira la Familia Menesiana con este
lema? A tener un corazón parecido como el de
Jesús. Es decir, quiere cultivar una sensibilidad que le
permita oír, ver y sentir como Cristo. El corazón
de Jesús también late por los más
pequeños: el ciego de nacimiento, el leproso, la
samaritana, el publicano, el hijo muerto de la mujer viuda, el
paralítico, los pecadores, los niños...
Así también, la Familia Menesiana, quiere
animarse a hacer latir su corazón por los más
pequeños; sus tristezas, sus dolores, sus angustias, no son
indiferentes, sino que la mueven a involucrarse, comprometerse a amar,
a sanar como Jesús sanó, amó, se
comprometió, se involucró.
Sí, la Familia Menesiana quiere ser
“otro” Cristo. Quiere identificarse emocionalmente
con el sentir y querer de Jesús. La Familia Menesiana, se
siente llamada a educar su corazón para amar a los
más pequeños como Jesús los
amó, con pasión y con ternura. Por eso
pide al Señor ojos nuevos para descubrirlos cada
día, para encontrarlos donde están. Pide un
corazón nuevo para acogerlos en su fragilidad. Pide pies y
manos nuevos, para ir donde la requieran con más fuerza,
para comprometerse con gozo por ellos como lo hizo Jesús,
hasta el extremo.
Como en tiempos de Juan María de la Mennais, donde muchos
veían niños y jóvenes
anónimos, acontecimientos opacos, carencias...,
él descubría rostros y corazones
palpitantes en busca de una respuesta solidaria. Identificado con el
querer y sentir de Jesús, se siente empeñado en
una entrega sin medida al servicio de los últimos: los
niños.
El gran desafío para la Familia Menesiana para este
año por parecerse más a Jesús en su
sentir, en su pensar y en su obrar, sólo así su
corazón podrá latir realmente por los
más pequeños.
Al estilo de JUAN MARÍA DE LA MENNAIS
En
sus escritos, Juan María nos dice:
...“No será así, y la vista de esta
multitud de niños que nos llaman en su socorro, que nos
piden y nos conjuran tener piedad de su suerte, de arrancarles de la
muerte eterna de la que está amenazados, ningún
interés humano nos retendrá, nos lanzaremos hacia
ellos, los tomaremos en nuestros brazos y les diremos: <Queridos
niños, a los que Jesucristo nuestro Salvador ha amado tanto,
a los que se ha dignado abrazar y bendecir, vengan a nosotros,
permanezcan con nosotros, seremos los ángeles de la guardia
de su inocencia” .